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Élites y medios

La élites políticas que se proclama democráticas está en la obligación de garantizar la libertad de expresión y comunicación de la sociedad civil. Gracias a su protagónico papel dentro del sistema político, son ellos quienes deben de favorecer y respaldar los medios legales y políticos que permiten llevar a la práctica el ejercicio de tales derechos, sin embargo, ese deber ser de las cosas, no puede ser eliminado por aquella clase política que evita el efectivo acceso de todos los ciudadanos a comunicarse, a recibir y dar información.

La misión de la clase política consiste precisamente en eliminar esas prácticas antidemocráticas que hacen del derecho informativo y comunicacional un privilegio de pocos.

El problema está en que las élites políticas y los propietarios de los principales medios de comunicación de masas, suelen hablar de la libertad de opinión y de prensa como derechos fundamentales e indispensables para la democracia, sin embargo, ellos de antemano saben que esa democracia no es posible si ese derecho tan solo lo pueden ejercer aquellos “pocos” que tienen el poder adquisitivo que no poseen las “mayorías”. Lee el resto de esta entrada

Transición hacia la democracia

En América Latina, la redefinición de reglas de juego, su puesta en práctica y la aceptación por parte de varios actores, ha comprendido varios momentos. En primer lugar, se sentaron las bases para la salida del régimen autoritario, teniendo en cuenta que la mayoría de transiciones de regímenes en América Latina fueron negociadas. El único caso en el que no hubo negociación fue en el argentino. Posteriormente, se negociaron las reglas concretas de juego político, con base en la adopción o elaboración de constituciones y la aprobación de leyes electorales que se manifestaron como un resultado de ese momento. Los partidos desempeñaron importantísimas labores, al ser actores privilegiados en el nuevo diseño institucional. Y finalmente, se dieron las primeras elecciones que inauguraron la institucionalidad democrática. En dicho periodo se involucraron y reconocieron nuevos partidos y reformas institucionales. Participaron diferentes actores políticos que gradualmente fueron siendo reconocidos dentro del nuevo orden democrático, comenzando con aquellos partidos involucrados en las negociaciones iniciales. Lee el resto de esta entrada

Medios, élites políticas y sociedad civil

Seria irresponsable pensar que el fortalecimiento de la democracia comunicativa depende tan solo de las acciones de los medios de comunicación. Como en todo, la democracia en nuestros países exige acciones concertadas y para lograr una democratización de la información debemos partir de la necesidad de hacer un pacto entre la sociedad civil, los medios de comunicación y el Estado. No puede ser posible fortalecer los procesos comunicativos si no existe una política diseñada para mantener la presencia pública, política y abierta al diálogo de la sociedad civil; no se puede caminar hacia la democracia si el periodismo continúa priorizando los fines comerciales del medio, dejando de lado los fines sociales e informativos; es imposible avanzar en este esfuerzo, si la élite política se inventa trabas y obstáculos que impiden el acceso no solo a la recepción, sino a la expresión de todos los ciudadanos. Lee el resto de esta entrada

Políticos, doctores y otros animales

Por Fernando Vallespín. Publicado en el diario El País el 04-03-11

Al ministro alemán de defensa, Karl-Theodor zu Guttemberg, no parecía bastarle con ser noble. En una sociedad como la alemana, los títulos adquiridos a través de la cuna necesitan complementarse con los logrados por el esfuerzo. El esfuerzo intelectual, por supuesto. Quizá por eso sintió la necesidad de hacerse doctor. Además, se buscó como director de tesis a uno de los grandes constitucionalistas alemanes, Peter Häberle. Así consiguió al fin tenerlo todo, un nombre de alcurnia, una esposa que entroncaba con el mismísimo Bismarck, una atractiva imagen mediática, una capacidad expresiva que destacaba sobre cualquier otro ejemplar de la fauna política alemana, y, como toda persona que se precie en ese país, el doctorado. Era el candidato natural para convertirse algún día en canciller. Hasta que se descubrió que una buena parte de su tesis había sido plagiada de fuentes diversas. Al final, en una bella ejemplificación de los efectos de la codicia, la presión mediática pudo con él y no tuvo más remedio que dimitir. Lee el resto de esta entrada

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